
Cuando la enfermera y doctora Cicely Saunders fundó el hospice de St Christopher en 1967 no solo estaba poniendo en marcha un nuevo espacio asistencial, también estaba inaugurando la era moderna de la filosofía hospice. Una forma de entender el cuidado de las personas con enfermedades terminales desde la compasión y la dignidad, buscando el máximo confort y el tratamiento integral de sus necesidades. Sin descuidar los cuidados médicos y asistenciales pero comprendiendo que el cuidado de la persona enferma necesita ir un paso más allá. Un acompañamiento que buscaba centrarse más en la persona y su bienestar que en la enfermedad o sus síntomas.
Esta filosofía de cuidados, que Saunders comenzó a desarrollar a partir de su trabajo asistencial y sanitario, marcó un punto de inflexión del que nacen los cuidados paliativos como se conocen hoy. Si bien esta forma de entender los cuidados en un hospice se desarrolló inicialmente en el mundo anglosajón, con el tiempo ha ido dejando su huella en otros lugares del mundo. En España la Fundación Cudeca ha sido un centro pionero en el desarrollo de esta filosofía, a partir de la labor de Joan Hunt, fundadora de esta iniciativa en los años 90 y que a lo largo de los años consiguió convertir el hospice de Benalmádena en un referente no solo en España sino a nivel internacional.
Esta filosofía de cuidados de paliativos, de la que se puede conocer más en el Máster de Formación Permanente en Atención Paliativa Interdisciplinar que la Fundación imparte a través de la Universidad de Málaga, se fundamenta en varios principios fundamentales:
- Alivio del sufrimiento desde una perspectiva integral. Saunders fue la primera en desarrollar el concepto de ‘dolor total’, como una suma que no se quedaba solo en el dolor físico, sino también en el malestar psicológico. La atención al paciente tenía por tanto que buscar el objetivo de aliviar ese malestar en todas sus manifestaciones.
- Calidad de vida. Los Cuidados Paliativos deben poner al paciente en el centro de todas las actuaciones. Se trata de ofrecer un entorno que ofrezca el mayor grado de comodidad y bienestar posible, que ofrezca la posibilidad de vivir los últimos días de vida de una manera digna, en un entorno que permita estar en contacto con los seres queridos, respetando las decisiones y deseos de la persona enferma y alejado de la frialdad de un entorno hospitalario.
- Racionalización de los esfuerzos clínicos. Los cuidados paliativos deben eliminar los procedimientos médicos que sean innecesarios o que causen malestar o incomodidad a la persona enferma sin dar un beneficio claro. Se pretende contrarrestar la tendencia a la excesiva medicalización de los procedimientos ante el final de la vida. El objetivo no es alargar por todos los medios la vida de la persona enferma, sino entender cuándo el desarrollo de la enfermedad desaconseja continuar con tratamientos que no van a suponer una diferencia. Así, se trata de acompañar el proceso de la muerte como un proceso natural, desde el respeto.
- Apoyo integral e interdisciplinariedad. Los cuidados se basan en la cooperación entre los diferentes perfiles asistenciales. Profesionales de la Medicina, la Enfermería, la Psicología, y el Trabajo Social se combinan con los programas de voluntariado y las tareas de los cuidadores informales para encontrar un equilibrio que permita dar los mejores cuidados posibles, coordinando los esfuerzos y actuaciones de cada uno de ellos.
Desde el Instituto Cudeca trabajamos para fomentar el conocimiento de esta filosofía de Cuidados compasivos, tanto desde una labor de difusión de sus principios como ofreciendo a los profesionales sanitarios formaciones orientadas a comprender y dominar esta filosofía de cuidados.
El Máster de Formación Permanente en Atención Paliativa Interdisciplinar es una de las iniciativas de formación principales con las que cuenta. Es un programa desarrollado a través de la Universidad de Málaga, 100% online y que cuenta con el saber hacer de los y las profesionales sanitarios que ejercen su labor en la Fundación.